DOLORES. Reconocimiento a Heroínas de Malvinas

Aspirantes de la Guerra de Malvinas del Hospital de Puerto Belgrano brindaron una charla Organizada por la Asociación Judicial Bonaerense y “Mujeres Dolorenses”.

Hubo muy buen marco de público y las invitadas compartieron relatos, material audiovisual y experiencias en el conflicto bélico.

Anoche a las 19 horas en la sede de la institución, y ante un muy buen marco de público de diversas edades, tres mujeres que como Aspirantes integraron el equipo de enfermería en Puerto Belgrano durante la Guerra de Malvinas, brindaron una charla llena de datos interesantes, la mayoría ignorados por gran parte de la sociedad.

Tenían entre 15 y 16 años cuando se desató el conflicto y la experiencia las marcó para siempre. Durante décadas quedaron relegadas, olvidadas por la historia, que se centró principalmente en los hombres participantes, que eran mayoría. Pero las casualidades, las inquietudes personales, la necesidad de reencontrarse y participar en la memoria de Malvinas, sumado al auge de las redes sociales, les permitió ir reuniéndose, reencontrándose desde hace algunos años. Hoy son más visibles y a través de los medios sus historias se van haciendo palpables, y hasta desfilaron junto a ex combatientes en algunas oportunidades.

La charla de ayer exhibió además una entrevista que les realizara a algunas de ellas el periodista Nelson castro, en TN, fotos, y anécdotas que a la distancia no han perdido absolutamente nada de su esencia.

Previamente hablaron con los medios, y tras una breve presentación de Celia Lorente, iniciaron el encuentro con el público, entre los que se encontraba algún ex combatiente y también el padre de José Luis Silva Rodríguez. Dedicaron la charla a una compañera ya fallecida, Patricia Lorenzini, quien había sido la persona que motorizó el reencuentro.

Algunas de las frases que dejaron las invitadas:

“Tenía un año y un mes de enfermería, el 2 de abril de 1982 nos dijeron que habíamos recuperado Malvinas y para nosotros fue un enorme orgullo, lo mismo que la gente salió a plaza de mayo, con ese ánimo estábamos nosotras adentro. Pero a las 6 de la tarde recibimos a Giacchino, el Capitán, muerto,. A Urbina herido, y a Quiroga. Fue como una cachetada para nosotras que éramos tan chica”.

“Miramos a nuestros hijos pensando que ellos no aguantarían lo que nosotras aguantamos. Durante la mañana íbamos a hacer orden cerrado, instrucción militar. Y a lo lejos veíamos a los conscriptos que hacían lo mismo y nos decían que si los hombres saltaban hasta acá, nosotras teníamos que hacerlo más alto, demostrar que éramos capaces de ser militares”

“Me produce un montón de cosas pensar en Malvinas. No me arrepiento de haber participado, lo que no te mata te fortalece. La vida ha sido difícil y eso me ha ayudado: llega el día 2 de abril cada año y cuando veo imágenes de la guerra, o a Galtieri en el balcón, me agarra algo adentro y cambio de canal”

“La mayoría de los soldados no iban con el equipo necesario, llevaban dos pares de medias. Atendimos muchos casos de “pié de trinchera”, casos que cuando se quitaba la zapatilla se caían los dedos, por ejemplo”.

“Éramos muy chicas. Legó un momento en que estaban a cargo de enfermeros civiles y oficiales médicos muy jovencitos. Nosotras pasamos por ahí dos días sin dormir. Nos preguntaban cuándo habíamos comido, qué comimos. Respondíamos “arroz”, pero nos recordaban que es había sido hacía dos días y nos mandaban de nuevo a comer. Nos traían recuerdo lo que llamábamos el rancho volante: un pan con una feta de salchichón primavera y una manzana o una naranja”.


Fuente: www.compromisodiario.com.ar